El Ministerio de Economía de Argentina confirmó este jueves que celebrará un segundo evento de emparejamiento empresarial dentro del Régimen de Grandes Incentivos a la Inversión (RIGI), esta vez centrado en el sector de hidrocarburos.
El anuncio fue hecho por el ministro de Economía, Luis Caputo, a través de las redes sociales, apenas una semana después de haberse celebrado el primer evento en la ciudad de Rosario, en la provincia de Santa Fe.
En esa ocasión, empresas nacionales e internacionales involucradas en inversiones mineras bajo el RIGI tuvieron la oportunidad de reunirse con más de 2.500 proveedores locales.
El nuevo evento tendrá lugar el miércoles 2 de diciembre, en la provincia de Buenos Aires, con la presencia del presidente Javier Milei. Representa otra muestra oficial de apoyo a las inversiones energéticas, que, junto con la minería y la agricultura, figuran entre los principales motores de exportación de Argentina.
Gracias al sólido desempeño de estos tres sectores, el superávit comercial de Argentina ha alcanzado niveles récord en los últimos meses, y se estima que las exportaciones superarán los cien mil millones de dólares en 2026, según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Sin embargo, el anuncio se produce en un contexto sumamente desafiante para la mayoría de las empresas proveedoras. Muchas de ellas dependían, hasta ahora, de pedidos de las industrias manufacturera y de la construcción, dos de los sectores más afectados por el programa de austeridad de Milei.
Con 27 proyectos aprobados que suman 76.000 millones de dólares, las inversiones de RIGI constituyen la principal apuesta del gobierno libertario para impulsar la inversión y las exportaciones y, a su vez, estimular el crecimiento en el resto de la economía interna.
Estancamiento económico hacia finales de 2026
Entre noviembre de 2023 —el mes anterior a la asunción de Milei— y agosto de 2026, el mes más reciente para el que hay datos oficiales disponibles, la actividad manufacturera cayó más de un 7%, mientras que la construcción se desplomó un 24% en el mismo periodo.
La crisis que afecta a ambos sectores es una de las razones por las que la economía argentina comenzó a perder impulso en el segundo trimestre de 2026, cuando el PIB se contrajo un 0,6% en base desestacionalizada.
La caída se aceleró tan bruscamente durante el tercer trimestre que, aun con los datos oficiales de septiembre aún pendientes, se espera ampliamente que Argentina haya ingresado en una «recesión técnica», definida como dos trimestres consecutivos de contracción económica.
Las estimaciones del sector privado realizadas por firmas de consultoría para septiembre también están lejos de ser alentadoras. Aunque señalan una mejora respecto a julio y agosto, las ganancias mes a mes fueron modestas.
Por ejemplo, la firma de consultoría LCG registró un aumento desestacionalizado de 0,7%, en línea con la estimación de Equilibra, mientras Orlando Ferreres & Asociados pronosticó una ganancia de apenas 0,1%.
Mientras tanto, los primeros indicadores sectoriales de octubre publicados hasta la fecha aún no ofrecen una imagen clara.
La producción automotriz, por ejemplo, aumentó un 3,9% mes a mes en base desestacionalizada en octubre, según datos de la firma de consultoría Outlier. No obstante, la producción cayó un 14,4% interanual.
Otro ejemplo son los envíos de cemento a nivel local para el mercado interno —un proxy de la actividad de la construcción— que cayeron bruscamente en octubre, con una caída de 9,6% interanual y 6,7% mes a mes, según la misma firma de consultoría.

