El 30 de octubre es una fecha especial para el fútbol argentino, ya que cada año los aficionados dedican un momento para recordar a Diego Armando Maradona. La estrella argentina, que habría cumplido 66 años este viernes, falleció el 25 de noviembre de 2020. Si él todavía estuviera entre nosotros, la mayor celebración se habría llevado a cabo este domingo, cuando Boca Juniors se enfrenta a River Plate en La Bombonera.
Fiel seguidor de Boca desde siempre, Maradona jugó para su club querido en dos etapas de su carrera, primero entre 1981 y ‘82, y luego al final de su trayectoria, de 1995 a ‘97. Por destino, el último partido de su carrera fue una aparición en un Superclásico en el estadio Monumental.
Ese encuentro, una victoria 2-1 del Xeneize cargada de simbolismo legendario, cumplió 29 años el pasado domingo, y no se nos ocurre mejor momento para recordar aquello.
Una despedida que pendía de un hilo
El partido casi no llegó a disputarse.
El 24 de agosto de 1997, Maradona dio positivo en benzoylecgonina y éster metílico de la ecgonina, metabolitos de la cocaína.
Suspendido por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Maradona acudió a los tribunales, citando un informe policial que presentó en julio, alegando haber recibido llamadas amenazando con plantar drogas en él.
El juez Claudio Bonadío confirmó esas amenazas y dictó una medida cautelar que ordenaba a la AFA levantar la suspensión provisional a petición de su inicio, hasta que se completaran nuevas pruebas. Esto permitió que Maradona formara parte del partido.
La controversia tuvo sus consecuencias.
Maradona no había disputado ningún partido oficial en el mes que antecedió al Superclásico, solo 45 minutos frente al conjunto chileno Colo-Colo en una competición internacional, su última aparición sobre el césped.
Sus escasas apariciones en las sesiones de práctica de Boca sugerían que estaba fuera de forma, y pocos confiaban en que disputara los 90 minutos completos.
Un partido con mucho en juego
Antes del encuentro, había mucho más en juego que el simple regreso de Maradona a la acción.
El Millonario vivía su era dorada de los años 90, bajo la dirección del exjugador Ramón Díaz. Tras ganar títulos argentinos consecutivos (Apertura ’96 y Clausura ’97), llegaba como líder único de la liga.
Boca iba tras la pista de ese puntero. Impulsado por importantes contrataciones como el delantero Martín Palermo, la dupla colombiana Óscar Córdoba y Jorge Bermúdez, y los mellizos Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, el Xeneize ocupaba la segunda posición del campeonato y buscaba adelantar a los líderes con una victoria.
Con tanto en juego, el cuerpo técnico de Boca se inquietaba por lo que Maradona podría aportar al equipo.
“La noche anterior al partido contra River, fuimos a verlo para decirle que, a nuestro juicio, era hora de que se retirara”, explicó Esteban Pogany, miembro del cuerpo técnico, a InfoBae en 2022.
Según Pogany, Maradona estuvo de acuerdo y les agradeció la posibilidad de jugar contra River en su último partido.
Una sombra de su antiguo yo
Las tensiones previas al encuentro giraban en torno al encuentro de El Diez con el entrenador del River.
Una vez compañeros en el equipo juvenil que ganó el Mundial Sub-19 de Japón en 1979, se encontraron enfrentados tras Italia 1990, con Díaz presuntamente asegurando que Maradona lo había dejado fuera de la selección. A pesar de todo, un apretón de manos cortés dejó claro que el respeto seguía presente.
El partido no pasaría a la historia como una de las grandes actuaciones de Maradona. Según reconoció Pogany, apenas minutos después de comenzar, el cuerpo técnico de Boca pudo ver que estaba “sin aliento y agotado”.
Sin la inspiración de Maradona, Boca cayó 1-0 al descanso. El ganador de la Copa del Mundo de 1986 sufrió una lesión muscular y fue sustituido.
Sin embargo, fue entonces cuando quizá ocurrió el momento más importante del encuentro. Su relevo no fue otro que el legendario mediocampista de Boca, Juan Román Riquelme, por aquel entonces apenas tenía 19 años.
Boca dio la vuelta al partido para vencer 2-1, con goles de Julio Toresani —con quien Maradona tuvo una famosa disputa justo tras regresar a Boca en 1995— y Martín Palermo.
Una celebración frenética
La victoria desató una fervorosa euforia en Maradona. Tras el silbato final, entró al césped sin camiseta y comenzó a hacer gestos obscenos a la afición local.
En la rueda de prensa, pronunció otra de sus frases icónicas.
“Boca jugó al estilo Boca y River jugó al estilo River,” afirmó. “Hicieron una gran primera mitad, pero en la segunda se bajaron los pantalones.”
El triunfo permitió que el Xeneize tomara la cima de la tabla, aunque no tendría consecuencia práctica. River demostró ser un equipo más constante, recuperó el liderato poco después y se llevó el Torneo Apertura 1997 con 45 puntos, apenas un punto por encima de Boca.
Cinco días después del encuentro, en el día en que cumplía 37 años, Maradona anunció su retiro.
“Este retiro es definitivo”, afirmó en una conferencia de prensa, admitiendo que su padre le había pedido que lo hiciera. “Mi familia no puede seguir sufriendo tanto con cada control antidopaje, ni con esta ola de rumores que nos rodea”.
Para los jugadores, fue una sorpresa.
“En la cena, en el hotel, no dijo nada al respecto, así que creo que es algo que decidió tras los hechos”, comentó el exjugador de Boca Diego Latorre a InfoBae en 2022.
En una carrera como la de Maradona, un rendimiento paupérrimo de 45 minutos a los 37 años puede parecer anecdótico. Sin embargo, sirve como un gran recordatorio de quién era y de lo que significa Boca vs. River.
Un campeón del mundo, probablemente el mejor jugador de la historia en aquel momento, y adorado por millones, se enfundó de nuevo la camiseta del equipo que amaba, en un partido que a veces puede significar mucho más que el resto de la temporada junta.
Eso es lo que estará en juego para el domingo; uno a quien El Diez nunca faltaría.

