Los resultados de la prueba PISA 2025 vuelven a generar preocupación por los resultados de aprendizaje de los estudiantes argentinos.
La prueba PISA, diseñada y administrada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), evalúa los conocimientos y las habilidades de los estudiantes de 15 años en distintos sistemas educativos de todo el mundo en matemáticas, lectura y ciencias cada tres años.
Se trata de una evaluación estandarizada con criterios comunes para todos los países participantes y no está ligada a un currículo escolar específico. La primera edición se llevó a cabo en 2000 y Argentina ha participado en todas las ediciones, salvo en 2003.
El desempeño de Argentina en las tres materias descendió respecto de la última prueba de 2022 y se situó por debajo del promedio de la OCDE en las tres áreas evaluadas.
El resultado es particularmente preocupante en matemáticas: el 76% no alcanzó el nivel mínimo de desempeño establecido por PISA. Esto significa que solo el 24% logró el Nivel 2 o superior. En 2022, el porcentaje de estudiantes por debajo de ese umbral fue del 73%.
La puntuación del país en matemáticas fue de 367 puntos, 11 puntos menos que en la evaluación anterior. Este resultado representó una caída del 2,9%, colocando a Argentina en el puesto 75 entre 91 sistemas educativos participantes.
En América Latina, el país ocupó la octava posición de 13.
Preocupación por problemas estructurales
Según Lucía Vallejo, analista de datos de Argentinos por la Educación, una ONG que trabaja para mejorar la calidad y la equidad del sistema educativo, parte de la caída puede explicarse por dinámicas regionales que también afectaron a otros países.
Sin embargo, la situación en Argentina revela un problema más profundo.
“El país ha mostrado una caída sostenida en las puntuaciones de matemáticas de PISA desde 2009, lo que apunta a un problema estructural”, explicó a Ámbito, publicación hermana de The Herald.
Además, estas advertencias se extienden a lo largo de todo el currículo. Si bien en lectura comienzan a verse algunas mejoras en las evaluaciones a nivel de educación primaria, las matemáticas siguen sin mostrar una recuperación consistente en ningún nivel.
La situación se hace aún más evidente al analizar la distribución de los resultados.
El 49% de los estudiantes argentinos obtuvo puntuaciones por debajo de Nivel 1a, la banda más alta dentro del nivel más bajo, y otro 27% apenas alcanzó el Nivel 1.
Puntajes de PISA en Matemáticas en los países de la región y el promedio de la OCDE (Argentinos por la Educación)
Solo el 24% alcanzó los niveles 2, 3 o 4, y prácticamente no hubo estudiantes en los niveles más altos: el informe muestra 0% en Nivel 5 o superior.
El contraste con la OCDE es también significativo. Mientras el 76% de los estudiantes argentinos se sitúa por debajo del nivel mínimo, el promedio de los países miembros de la OCDE es del 35%.
Además, el 8% de los estudiantes de la OCDE alcanza Nivel 5 o 6 (los más altos), frente a prácticamente ningún estudiante argentino.
El reto, añade Vallejo, es garantizar que las matemáticas reciban la misma prioridad que la lectura ha recibido en los últimos años. Este descenso, afirma, debe abordarse mediante la evaluación, el debate público y una política educativa sostenida.
La lectura y las ciencias también están retrocediendo
En lectura, Argentina obtuvo 389 puntos, 12 puntos menos que en 2022. El país se ubicó en el puesto 62 entre 91 países (octavo entre 13 naciones de América Latina).
Los datos muestran que el 59% de los estudiantes estaban por debajo del nivel mínimo de desempeño, cuatro puntos porcentuales peor que en 2022. Esto no significa que “seis de cada diez no sepan leer”, sino que no poseen las habilidades de comprensión requeridas para su edad y para el nivel de dificultad de la prueba.
“No tenemos un problema con la lectura crítica. Tenemos un problema con la lectura”, afirmó Anabella Díaz, experta en lectura y escritura que también trabaja en la formación de docentes.
Si bien los estudiantes pueden encontrar información cuando se presenta de forma explícita, tienen mayor dificultad para inferir lo que el texto no afirma directamente o para distinguir la idea principal de un detalle secundario.
La capacidad de inferir es uno de los retos principales. Implica conectar ideas que aparecen en distintas partes de un texto cuando no existe una señal explícita que las vincule. A ello se suma la dificultad de sostener la comprensión ante textos extensos.
Díaz señaló que el problema no empieza en la secundaria, y que no puede resolverse abordando una única causa.
“Si leemos extractos y textos breves y simplificados, estamos aprendiendo a leer de una manera breve, simple y fragmentada”, comentó, subrayando que el análisis crítico es el resultado de un proceso de aprendizaje.
“Nadie puede hacer un análisis crítico de un texto que no ha entendido completamente.”
Puntajes de Lectura en los países de la región y el promedio de la OCDE (Argentinos por la Educación)
Esta situación se refleja también en los niveles de desempeño más altos. Identificar sesgos o evaluar la neutralidad de una fuente corresponde a los niveles 5 y 6 de PISA. Solo el 1% de los estudiantes argentinos alcanzó esos niveles —uno de cada 100.
Para Díaz, el error está en pensar que la alfabetización termina cuando un niño logra descifrar lo que está escrito. A medida que los estudiantes progresan, los textos se vuelven más largos, más complejos y más abstractos, y cada uno de estos saltos debe estar acompañado por instrucción.
“Se aprende a leer lo que realmente se lee”, resumió.
Por ello, la experta argumentó que las habilidades de comprensión lectora no pueden dejarse exclusivamente al departamento de lengua, ya que los estudiantes también deben aprender a leer biología, historia y física.
En ciencia —el foco principal de la evaluación de 2025— Argentina obtuvo 393 puntos, 13 puntos menos que en 2022.
Este resultado ubicó a Argentina en el puesto 71 de 91 (octavo en la región). Además, el 59% de los estudiantes argentinos no alcanzó el nivel de competencia mínimo en ciencias, frente al promedio de la OCDE del 26%. Solo el 1% llegó a Nivel 5 o 6.
En conjunto, se observa que Argentina retrocedió en las tres áreas evaluadas en comparación con 2022: un descenso del 2,9% en matemáticas, del 3% en lectura y del 3,2% en ciencias.
Factores que influyen en estos resultados
El ausentismo y la interrupción de trayectorias escolares tienen un impacto directo en el aprendizaje.
“El impacto del ausentismo es tremendo”, dijo el docente Diego Rubini, aunque señaló que sería necesario cruzar la tasa de ausentismo con los resultados de PISA para medir su influencia.
“Si un docente tiene que repasar constantemente lo visto en la clase anterior porque un alumno estuvo ausente, el currículo nunca avanza,” explicó.
Para Rubini, el problema también surge cuando las clases se interrumpen por la escasez de docentes, problemas de infraestructura o circunstancias cotidianas.
Además, enfatizó que las situaciones económicas de las familias y cargas de trabajo excesivas son factores que afectan significativamente al aprendizaje. En este sentido, el docente propone reevaluar “la noción actual de plena inclusión sin recursos”, ya que muchos estudiantes con discapacidades o dificultades de aprendizaje carecen de personal de apoyo, aulas adaptadas o condiciones necesarias para aprender.
“Es una locura intentar aprender en ese contexto, tanto para esos estudiantes como para sus compañeros”, agregó.
Al considerar medidas para mejorar los resultados, Rubini sostuvo que las políticas educativas deben desarrollarse en una consulta más estrecha con las escuelas.
“Los ministerios deberían visitar las escuelas para ver qué necesitan”, afirmó, y criticó el hecho de que a menudo “impongan medidas o asignen recursos que no resuelven ninguno de los problemas de las escuelas”.
Entre las prioridades mencionadas está mejorar las condiciones de trabajo de los docentes —salarios, infraestructura, reconocimiento social y tamaño de las aulas— para hacer la profesión más atractiva y alentar a más jóvenes a elegir la enseñanza.
También propone reducir la carga burocrática para docentes y administradores: “Hay tantas tareas que, a veces, la mejora de la enseñanza queda en segundo plano.”
Crédito de la foto de portada: Olia Danilevich/Pexels
Publicado originalmente en Ámbito

