Argentina LNG es un importante proyecto energético que permitiría convertir el gas no convencional del yacimiento Vaca Muerta en gas natural licuado (GNL) para su exportación.
Con una inversión de 51 mil millones de dólares, la iniciativa —liderada por la empresa petrolera estatal YPF en asociación con Eni de Italia y XRG de los EAU— situaría a Argentina como proveedor energético a nivel mundial. Se prevé que las operaciones comiencen entre 2027 y 2028.
El proyecto marcaría un punto de inflexión para la economía argentina. También plantea un desafío urbano y demográfico sin precedentes.
Según el censo de 2022, Punta Colorada, un pueblo junto al Golfo de San Matías en la provincia de Río Negro que servirá como epicentro del proyecto, contaba con apenas 4 habitantes. Antaño albergó una mina de hierro y un pequeño puerto de exportación; ahora tendrá que adaptarse rápidamente a una nueva realidad antes de que sea demasiado tarde.
El precedente más parecido en tiempos recientes al caso de Punta Colorada es el de Añelo, la localidad más cercana al yacimiento de Vaca Muerta.
Como no existía planificación urbana, el desarrollo del proyecto y la afluencia masiva de personas provocaron la saturación de la infraestructura existente, así como ineficiencias operativas, sobrecostos y limitaciones para aprovechar el potencial económico de la zona.
Con miras a ofrecer una solución a este problema, el Laboratorio de Ideas Sostenibles —un equipo de innovación urbana respaldado por el Harvard Innovation Lab— elaboró un plan maestro para la zona.
El documento, una iniciativa privada no vinculante desarrollada en colaboración con Grupo Terbay, propone un marco estratégico y una guía visual de cómo podría desarrollarse y organizarse el espacio a largo plazo.
Evitando los errores del pasado
La infraestructura del proyecto necesaria para Argentina LNG implica tender tuberías para conectar los 437 kilómetros que separan Vaca Muerta, en Neuquén, de Punta Colorada, situada en la costa de la provincia de Río Negro.
En el pueblo se instalarán terminales marítimas que servirán como unidades flotantes de licuefacción (una fase de expansión futura prevé convertirlas posteriormente en instalaciones terrestres). El gas se exportará luego a través del puerto en buques.
A diferencia del caso de Añelo, los investigadores afirmaron que el proyecto de Punta Colorada debe concebirse como un “nuevo centro territorial planificado desde el inicio.”
Su propuesta para el desarrollo de Punta Colorada se estructura en tres pilares: producción — planificación de apoyo logístico e industrial vinculado al sistema energético — turismo — orientado a diversificar la economía de la localidad — y medio ambiente, integrando el entorno natural como un activo estratégico.
Claves del plan
Joaquín Tomé, director del centro de investigación encargado de la propuesta, dijo al Herald que Argentina LNG no solo exportará hidrocarburos sino que también generará un “valor agregado” para Punta Colorada.
Dado que la región del Golfo San Matías alberga una gran variedad de flora y fauna, el turismo de naturaleza es un sector que podría beneficiarse.
Tomé señaló que existe un ecotono que rodea Punta Colorada. Se trata de una zona de transición natural donde dos ecosistemas diferentes se encuentran e interactúan. En este caso particular, hay un tipo de alga muy rara que sólo se puede encontrar en siete lugares del mundo.
“La propuesta de desarrollo urbano también tiene en cuenta el valor ambiental de la zona, que pretendemos preservar como una prioridad para realzar tanto el entorno como el turismo”, afirmó.
Tomé reconoció que desarrollar una actividad relacionada con hidrocarburos cerca de una región con un nivel tan alto de biodiversidad implica un cierto grado de riesgo ambiental.
“La probabilidad no es cero, pero sí bastante mínima porque este tipo de operaciones suele estar sometido a controles muy estrictos”, aclaró.
El estudio estimó que la población máxima que podría vivir en Punta Colorada sería de alrededor de 25,000 habitantes. El perfil socioeconómico de la zona sería superior al de los pueblos vecinos debido a los altos salarios que ganan los trabajadores petroleros.
Tomé explicó que, aunque aún no pueden estimar cuántas personas llegarán en los buques que cargarán el gas para la exportación, la operación implicará un “movimiento poblacional significativo desde los barcos hacia tierra firme para diversas actividades, ya sean recreativas o de servicio.”
¿Están todos los pueblos rurales con recursos naturales preparados para dar saltos importantes?
Proyectos para explotar recursos naturales, como Argentina LNG, están surgiendo por todo el país. Esto significa que otros pueblos y ciudades en Argentina podrían de pronto verse obligados a adaptarse rápidamente a cambios bruscos.
Muchos de estos proyectos están vinculados a la extracción de minerales como el litio y el cobre en las provincias del norte de Argentina que limitan con la cordillera de los Andes.
“Creo que existen algunas oportunidades, tanto en San Juan como en Catamarca, donde hay una actividad minera intensiva,” dijo Tomé respecto a la posibilidad de replicar la iniciativa de Punta Colorada.
Sin embargo, dudó de que exista “una avalancha de ciudades argentinas con 25.000 habitantes similares” a Punta Colorada.
Tomé basó su razonamiento en el hecho de que la exportación de productos mineros no implica la misma complejidad tecnológica que el petróleo y el gas.
Sus declaraciones ponen en duda las afirmaciones realizadas unos meses antes por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, uno de los ministros más alineados con las ideas económicas del presidente Milei.
Sturzenegger afirmó recientemente que las inversiones mineras durante los próximos treinta años atraerían un millón de nuevos habitantes a Catamarca, mientras que San Juan ganaría alrededor de 800,000 residentes.
Foto de portada: imagen aérea de Punta Colorada (cortesía de Grupo Terbay).

