El dólar estadounidense volvió a acaparar los titulares en Argentina el viernes, después de cerrar la semana en un máximo histórico en términos nominales.
El tipo de cambio mayorista, disponible solamente para bancos, grandes empresas y el gobierno, cerró en AR$1.512. A lo largo de la semana, había tocado AR$1.514, su nivel más alto en términos nominales.
Esto no es poca cosa. Desde finales de julio y durante gran parte de agosto, el gobierno ha intervenido cada vez que la moneda se acercaba a la marca de AR$1.500. Esto se interpreta como una suerte de “barrera psicológica” para el mercado, dado que el límite superior del sistema de tipo de cambio flotante del dólar es mucho más alto (actualmente se sitúa en AR$1.844).
Sin embargo, estos resultados parecen indicar que podría estar cambiando esta estrategia. Esta semana marcó la primera vez en casi un mes en la que el dólar mayorista se mantuvo por encima de AR$1.500 durante los cinco días hábiles en el mercado de cambios de Argentina.
Hasta ahora, en agosto, el dólar mayorista ha subido un 1,7%. Si se observa únicamente la última semana, es claro que los aumentos se concentraron en ese periodo (+1,3%).
Qué esperar hacia el futuro
El economista Federico Glustein dijo al Herald que espera “tensión en el tipo de cambio” durante septiembre que empujará al dólar mayorista a un rango entre AR$1.470 y AR$1.550.
Una de las razones que citó el economista es la baja liquidez en pesos dentro del sistema financiero. Esto significa que hay pocos instrumentos de inversión denominados en pesos, lo que lleva a los inversores a recurrir al dólar.
La otra razón es que hay una oferta menor de dólares en esta época del año debido a factores estacionales.
La más importante es la falta de exportaciones agropecuarias. Estas tienden a concentrarse en la primera mitad del año, generando un flujo de dólares que “enfría” al dólar.
“Cuando hay una oferta menor, el precio tiende a subir por la demanda”, resumió.
Joaquín Alvarado, economista de la firma de consultoría ACM, señaló que la cantidad de divisas generada por las exportaciones agropecuarias es un factor clave a considerar.
“Aunque los ingresos acumulados del sector agrícola entre enero y julio [los datos de agosto se publicarán la próxima semana] se han mantenido en un promedio similar a los niveles históricos, tienden a disminuir en septiembre”, indicó.
En cualquier caso, destacó que parece que el objetivo de las autoridades es que el tipo de cambio no fluctúe “ni demasiado ni demasiado rápido”. Esto señalaría “cierta estabilidad” del dólar para el mes próximo.
En línea con esa teoría, añadió además que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) contiene una intención “implícita” de que el peso “no se aprecie en términos reales”.
Un informe reciente de la firma de corretaje Delphos Investment, por otro lado, argumentó que el fin de agosto significa que los meses más “desafiantes estacionalmente” para el dólar han terminado.
A diferencia de Glustein y Alvarado, la firma de corretaje indicó que espera un aumento de las ventas del sector agropecuario en los próximos meses, “dado el volumen que aún queda por vender”.
“El martes, entraron 4.258 camiones en las terminales del Gran Rosario, centro de exportación agroindustrial de Argentina —un incremento del 23% respecto a la misma fecha de 2025 y la cifra más alta en la última década”, señalaron.
A esto se suma una menor presión de las remesas por utilidades al extranjero. Tras alcanzar un pico de 1.015 millones de dólares en junio, las remesas cayeron a alrededor de 500 millones de dólares en julio.
“Esperamos que esta fuente de demanda de dólares siga perdiendo impulso”, afirmaron.
También añadieron que la Tesorería argentina aún dispone de herramientas para mantener el precio del dólar bajo control. Una de las herramientas más utilizadas por el Ministerio de Economía es la intervención en el mercado de futuros del dólar.
Esto cumple una doble función. Por un lado, ayuda a anclar las expectativas de los inversores a mediano plazo. Por otro, dirige la liquidez hacia ese mercado en lugar de hacia el mercado mayorista del dólar, que tiene una influencia mucho mayor en el resto de la economía.
“Mantiene margen para intervenir y contener posibles presiones”, señaló Delphos, añadiendo que su posición corta en ese mercado se mantiene en niveles bajos en comparación con lo observado hasta ahora este año. En otras palabras, aún tiene la capacidad para contener al dólar.

