Las Leonas son campeonas del mundo de nuevo.
El equipo femenino de hockey sobre césped de Argentina derrotó al equipo local, Países Bajos, 3-1 en la tanda de penales tras un empate 1-1 en el tiempo reglamentario en el Wagener Stadium de Amstelveen, el sábado, completando una remontada dramática contra los campeones vigentes y logrando su tercer Mundial.
La victoria fue frente al rival más duro posible. Países Bajos había vencido a Argentina en la final de 2022 y llegó al encuentro de este sábado como el equipo dominante del hockey femenino mundial y los campeones olímpicos reinantes.
Argentina ya había superado una ruta exigente hacia la final. Lideraron de forma invicta su grupo de la primera fase, empatando 1-1 con Estados Unidos antes de vencer a Alemania 3-2 y a Escocia 2-0.
Luego derrotaron a España 3-0 y empataron 0-0 con Bélgica en la segunda ronda, antes de superar a Australia 1-0 en las semifinales.
La final en sí parecía escaparse, a pesar de que las Leonas mostraban un nivel máximo. Los holandeses tomaron la delantera con menos de un minuto restante de la primera mitad, cuando la favorita local Yibbi Jansen convirtió un córner corto.
Argentina tuvo posesión y oportunidades, pero le costó crear una ocasión clara en el círculo.
Sin embargo, no se rindieron.
Con seis minutos por disputar, la capitana María José Granatto finalmente logró abrir camino, al convertir el séptimo córner corto de Argentina tras un rebote. El marcador 1-1 se mantuvo hasta el pitido final, llevando el título a los penales.
La hermana más joven de María José, Victoria Granatto, y Brisa Bruggesser anotaron para Argentina, pero la heroína de la tanda fue la portera argentina Cristina “La China” Cosentino, quien salvó o desvió tres intentos holandeses, permitiendo que los Países Bajos solo anotaran una vez.
Sofía Cairó, tal como lo hizo en la tanda contra Bélgica en París 2024, volvió a ponerle el broche final al convertir el penal decisivo.
Un cuarto de siglo después
El tercer Mundial es más que otro trofeo para Las Leonas. Es el capítulo más reciente de una de las historias de éxito más duraderas del deporte argentino.
Todo comenzó en los Juegos Olímpicos de Sídney en 2000. Ante Países Bajos en un partido de grupo decisivo, Argentina prevaleció 3-1 y, finalmente, alcanzó su primera final olímpica. Las jugadoras llevaban una leona dibujada a mano en sus camisetas —una imagen creada por la atacante Inés Arrondo— y Las Leonas nacieron.
Dos años después, esa nueva identidad se convirtió en un legado de campeonatos. Argentina derrotó a Países Bajos en la final de la Copa del Mundo de 2002 para conquistar su primer título mundial. En 2010, con Luciana Aymar, ocho veces elegida como la mejor jugadora del mundo, en el centro de una generación dorada, volvieron a ganar, superando a las holandesas 3-1 en un estadio de Rosario lleno de gente.
La retirada de Aymar en 2014 y la séptima posición de Argentina en Río 2016 sugirieron que la era dorada podría haber terminado. En su lugar, emergió una nueva generación, basada en un estilo más colectivo que dependía menos de una superestrella.
Esa continuidad ha hecho de Las Leonas un equipo excepcional. Alcanzaron las finales olímpicas en Tokio 2020 y obtuvieron la plata en la Copa del Mundo de 2022, seguida del bronce en París 2024. Antes del sábado, Argentina había acumulado seis medallas olímpicas a lo largo de los siete Juegos anteriores.
El logro resulta aún más notable dadas las limitaciones estructurales que rodean al hockey argentino. Como informó el Herald antes del torneo, la infraestructura y los presupuestos siguen siendo insuficientes, pero el desarrollo juvenil basado en clubes y una cultura del hockey muy arraigada continúan sosteniendo al equipo nacional.
Veintiséis años después de que una leona apareciera en una camiseta en Sídney, ese símbolo se ha convertido en algo mucho más grande: una institución deportiva que se transmite de generación en generación.
Y ahora, tiene una tercera estrella.
Imagen de portada: Federación Internacional de Hockey

