Durante la campaña previa a las elecciones presidenciales de 2023, Javier Milei convirtió la reducción de impuestos, junto con la caída de la inflación, en una de sus promesas electorales clave. En más de una ocasión, llegó a calificar los impuestos como un “robo” que el Estado inflige a sus ciudadanos.
En su mayor parte, ha cumplido esa promesa.
Una encuesta reciente del Centro Argentino de Análisis Fiscal (en español, IARAF) estimó que Milei ha recortado ingresos fiscales equivalentes al 3% del PIB desde que asumió el cargo en diciembre de 2023.
Los tres gravámenes que más se redujeron son el llamado impuesto PAÍS, los gravámenes a la exportación y el impuesto a la propiedad personal.
Aunque las reducciones de impuestos han sido la herramienta principal del gobierno libertario para mantener el equilibrio fiscal desde el primer día, la situación actual plantea un posible problema.
Dado que la economía no está creciendo lo suficiente, el gobierno ha ido recortando gasto cada vez más para sostener el superávit.
Esto provoca que la economía se desacelere tanto que los ingresos fiscales caen, obligando a nuevos recortes sin realmente mejorar la situación inicial, un cuadro conocido como la “trampa de la austeridad”.
Un repaso de las reducciones de impuestos
La caída más significativa de los ingresos fiscales desde que la coalición libertaria asumió el poder fue consecuencia de la caducidad del impuesto PAÍS. Este tributo, que se había establecido de forma temporal y caducó por ley en diciembre de 2024, gravaba la compra de divisas y diversas operaciones que implicaban la salida de divisas al exterior.
Según IARAF, su caducidad representó el 43% de la caída de los ingresos fiscales.
En segundo lugar se situaron los impuestos a la exportación, con una caída equivalente al 19% del total. Si bien hubo caídas en las exportaciones industriales y mineras, el mayor impacto estuvo vinculado a los productos agrícolas, especialmente la soja y sus derivados.
En tercer lugar figuran las menores recaudaciones del impuesto a la propiedad personal (caída total del 18% del total) y del impuesto al valor agregado (IVA) (11%).
Sin embargo, también hubo tributos que la administración de Milei elevó. El más destacado fue el impuesto a los combustibles, cuyas recaudaciones crecieron un 55%, lo que equivale a 0,83% del PIB.
A continuación figura el impuesto a la renta, que se ha incrementado un 36% desde que Milei asumió. Se estima que unas 800.000 personas dejaron de pagarlo tras una reforma realizada en septiembre de 2023, durante la administración de Alberto Fernández.
No obstante, Milei reinstauró el impuesto al asumir. Cabe señalar que cuando se votó en el Congreso la reforma del impuesto sobre la renta, el actual presidente, que por aquel entonces era diputado, votó a favor de recortarlo.
¿Problemas en el horizonte?
Según la consultora Vectorial, los datos de julio muestran “una señal temprana de deterioro en la dinámica fiscal”.
Explicaron que en el periodo de dos meses de junio a julio de 2026, existió un superávit fiscal primario de AR$2,26 billones (casi US$1,5 mil millones al tipo de cambio oficial) y un déficit fiscal secundario de AR$780 millones (algo más de US$516,000), las peores cifras para ese periodo del año desde que Milei asumió.
“Por ahora, estas son señales limitadas, pero si se intensificaran, podrían empezar a tensionar uno de los principales pilares que sustentan el programa económico,” añadió el informe.

