Seis exmiembros de las fuerzas armadas y de las instituciones armadas, la mayoría vinculados a las ramas de inteligencia, fueron condenados esta semana por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura argentina de 1976 a 1983.
A dos de ellos se les impuso cadena perpetua por crímenes cometidos en las provincias de Río Negro y Neuquén, en la región patagónica.
Un tercero deberá cumplir 16 años de prisión por su participación en 178 secuestros en el mortal centro de torturas Escuela Mecánica de la Armada (ESMA) de Buenos Aires, tras haber pasado más de una década prófugo en Brasil.
Secuestrador de ESMA
El exoficial de inteligencia de la Prefectura, Gonzalo “Chispa” Sánchez, recibió 16 años y 18 meses de prisión este miércoles por ser coautor de 178 secuestros dentro del marco del plan de represión sistemática llevado a cabo desde y en la ESMA a finales de la década de 1970.
Permanecerá en la unidad penitenciaria del complejo militar de Campo de Mayo, donde actualmente se encuentra en detención preventiva y donde están recluidos varios criminales de la dictadura.
Sánchez formó parte de la Fuerza de Tarea 3.3.2, la temida unidad que dirigía los secuestros, torturas y asesinatos en la ESMA.
El edificio, situado en el norte de la Ciudad de Buenos Aires, fue el mayor centro de detención clandestino del país, con unas 5.000 víctimas que fueron detenidas, torturadas o asesinadas de forma ilegal allí.
También se estima que decenas de bebés nacieron allí, muchos de ellos arrancados de sus madres detenidas ilegalmente y criados bajo identidades falsas.
Las Abuelas de Plaza de Mayo —la ONG creada para buscar a esos nietos robados— celebraron la condena, añadiendo en un comunicado que 19 de los secuestros están vinculados a casos de apropiación de hijos registrados por la organización.
Ya que los demandantes habían pedido originalmente una pena de 25 años, las Abuelas de Plaza de Mayo dijeron: “La sentencia deja un regusto agridulce, aun más porque él tuvo un papel muy claro como repressor en la ESMA y porque huyó a la justicia dos veces.”
Sánchez huyó en 2005 tras ser acusado de los secuestros. En 2011, la rama brasileña de Interpol informó que lo habían detectado en ese país. Fue arrestado en Río de Janeiro en 2013.
En 2017, la Suprema Corte de Brasil autorizó su extradición, pero huyó de la prisión domiciliaria. En 2020, se entregó y fue llevado de vuelta a Buenos Aires.
El poder judicial brasileño autorizó su extradición con la condición de que sea juzgado únicamente por los secuestros y la detención ilegal de personas desaparecidas y no por torturas y torturas seguidas de muerte, como solicitaba Argentina. Brasil considera que estos últimos crímenes ya prescriben.
Sánchez llegó a la fase de juicio acusado de 193 secuestros, pero finalmente fue condenado por 178. Entre sus víctimas se encontraba el célebre periodista y escritor Rodolfo Walsh, raptado el 24 de marzo de 1977 por la unidad 3.3.2 de la ESMA y presumiblemente asesinado.
Condenas en la Patagonia
Este martes, el poder judicial de Neuquén condenó a cinco antiguos miembros de las fuerzas armadas y de la policía militar por crímenes cometidos contra 17 víctimas en esa provincia, así como en Río Negro, durante la dictadura.
Los exmiembros de inteligencia del Ejército Sergio San Martín y Jorge Di Pasquale fueron sentenciados a cadena perpetua, mientras que el exoficial de la policía militar Emilio Sacchitella recibió cinco años, y los exoficiales Hugo Renes y Carlos Carreto deberán cumplir cuatro años. Todos permanecerán bajo arresto domiciliario.
Los cinco hombres fueron condenados en un juicio por crímenes cometidos como parte del circuito de represión sistemática con sede en el centro clandestino de detención conocido como La Escuelita en Neuquén.
San Martín y Di Pasquale fueron condenados como participantes necesarios de crímenes que incluyen asesinato, prisión ilegal y torturas contra personas políticamente perseguidas. Sus condenas se unificaron con sentencias anteriores por crímenes similares.
Sacchitella, Renes y Carreto fueron condenados por detención ilegal. Sacchitella también fue condenado por torturas.
La imagen de portada muestra a Gonzalo Sánchez

